Falleció Tito Deiber, una de las figuras del fútbol reconquistense

Falleció Tito Deiber, una de las figuras del fútbol reconquistense
  • Por Aldo Sotelo

A la edad de 80 años falleció este 13 de noviembre de 2023 en Reconquista, el querido José María Tito (Cabezón cuando jugaba en Adelante) Deiber, historia viviente del fútbol nuestro.

Había nacido el 21 de febrero de 1943 y trabajó en la empresa Friar primero, y luego con Juan Antonio Chapero hasta su jubilación. 

Recuerda Pacho Paterno (falleció también) una anécdota, necesitaba un empleo y Tito que trabajaba en Friar le prometió que lo ayudaría, el día que se presenta a la empresa le hacen escribir a máquina y el jefe de personal le observó que escribía lento. Tito que estaba en la oficina, le dice, «pero jefe, nosotros necesitamos un arquero para el equipo, después va a aprender con la máquina de escribir». Al final Pacho consigue el trabajo que necesitaba, «gracias al cabezón», porque lo llamaba con ese apodo.

Solía pasar siempre por su casa en épocas de verano a hablar con él, sentados en la vereda junto a Chencho, el único de cuatro hermanos que queda con vida, pasábamos un largo rato hablando de su gran pasión, su pasado como futbolista, como director técnico y como apasionado por el fútbol.

Tenía una memoria prodigiosa y un profundo conocimiento de la historia, no solamente del deporte, sino también de la ciudad. Conocía sus calles, sus casas, sus barrios, cada rincón. Tenía un vínculo directo con sus dirigidos, sabía de la vida de cada uno, de sus carencias y necesidades, era capaz de dar un consejo o tender una mano a aquel futbolista que lo necesitara. En realidad Tito Deiber era un «todo terreno», que caminó cada lugar de la ciudad, desde muy chico.

Era la cita obligada para aclarar alguna duda. Yo, por ejemplo, le llevaba una foto de cualquier época del fútbol local, o de alguna reunión o de algún lugar de la ciudad, y él conocía a la mayoría. Siempre para mí fue un hombre de consulta permanente, justamente esperaba el momento para hacer lo de siempre, agarrar la moto y parar en su casa un sábado a la mañana. Ya no podrá ser, partió antes.

Se fue sin leer el libro que tengo terminado, la primera parte, de la historia del club Adelante, que lo tuvo como gran protagonista. Lamentablemente, esta maldita situación económica que estamos viviendo no me ha permitido imprimirlo hasta el momento. Siempre me pasa cuando escribo estas historias, los protagonistas parten antesHoy fue Tito, antes Pacho, el Negro Córdoba, Juancho Cañete, Gerardo Baragiola, el Ñato, o el Hugo Vacou, o Gabriel Nardelli, el corredor de autos, por citar algunos ejemplos.

Que en paz descanses querido Tito, feliz reencuentro con tus hermanos, Aníbal y el Gordo, con tus padres y tu nieto, a quienes siempre mantenías en tu recuerdo.

Hace poco compartí un texto sobre exintegrantes del club Adelante, campeones del año 1969, donde él hizo una referencia de cada uno de sus compañeros; y a continuación, esto que publico formó parte del libro, «Talleres, historia de una pasión», que se encuentra agotado.

José María Tito Deiber jugó en el club Deportivo Talleres entre 1956 y 1965, cuando decide emigrar al club Adelante junto a su amigo y compañero de equipo, el Negro Córdoba. Contó que su llegada a Talleres se produce a partir de una invitación del Ñato Vacou.

«Nosotros jugábamos en la cancha de la iglesia. Me acuerdo que un día van a mirar el Ñato, el Enzo, el Hugo y el Mono Solari, en realidad nosotros los conocíamos, pero no teníamos idea que fueron a hacer ese día. Habla el Ñato y se dirigen fundamentalmente a mí, que vivía sobre calle Ludueña, al Fantasma Ruiz, que vivía detrás de la cancha de Racing, a los hermanos Pratto, Edgardo Julio y Horacio Arnaldo, al hijo del canchero de Racing, el Nene Agustín Nicle, Carlos Borda, Tuchi Almirón y terminamos firmando todos para Talleres, era el año 1956. Tres años después también se van a sumar al club Perico Hurt, quien vivía frente a la Escuela Normal; y el Negro Córdoba». 

Luego agregó que «en ese año se organizaban torneos de fútbol dónde hoy está el Camping Municipal. Yo era jugador de Carnicería Rolón, estaba por cumplir 14 años, pero era alto, grande de físico. Nosotros también solíamos jugar en la calle, imagínate que eran todas de tierra, frente a mi casa. 

«El Ñato Vacou era jefe de la usina eléctrica y tenía una camioneta de color verde. Se acercó a mí y me preguntó si me animaba a jugar en primera, mañana. ¿Querés que hable con tu papá?, (mi papá era Jorge Deiber) y yo le digo que sí, fue, habló, le dijo que sí y arranqué». 

«En esa época se acostumbraba a usar pantalones largos recién a los 15 años y era todo un acontecimiento en la familia y también para los vecinos. Yo era grandote y le digo a mi vieja que me daba vergüenza tener que ir el domingo a la cancha con pantalón corto por temor a alguna broma. Ella habló con mi papá y este me llamó y me dijo que vaya a la tienda del turco Esper y que compre un pantalón largo». 

«La tarde del debut también jugó Tuchi Almirón para Talleres, que tenía dos años más que yo. Me pusieron de 8 y no me sacaron nunca más de la primera división. El partido se jugó en la cancha de Racing, que no tenía tejido olímpico, había unas maderas colocadas alrededor y el público respetaba, se quedaba atrás, no se metían al campo. Nosotros nos cambiábamos en algún rincón de la cancha, no había vestuarios ni nada, y lo hacíamos siempre en la parte que está sobre Ledesma y Alvear». 

En la tarde del debut, Talleres venció a Barrio Chapero, por 4 a 2 con dos goles de José María Deiber. 

Ambos equipos venían manteniendo una rivalidad desde los tiempos en que el ascenso los tenía a ambos como grandes protagonistas.