Reposición de hembras: las condiciones actuales favorecen la inversión en vientres

Reposición de hembras: las condiciones actuales favorecen la inversión en vientres

Según un análisis elaborado por María Julia Aiassa, analista de Rosgan, la reposición de hembras conforma la dinámica habitual del negocio ganadero, donde el productor busca reponer anualmente una cantidad de vientres jóvenes equivalente a los descartes del mismo período para sostener el stock. Aiassa resalta la importancia de detectar con anticipación los momentos en que factores climáticos, políticos o comerciales estimulan una mayor reposición o expansión de vientres.

Desde Rosgan señalan que el mercado de reposición mostró una extrema firmeza desde los primeros meses del año. Una de las relaciones de valores más utilizadas es la comparación entre el precio de una vaquillona preñada y el valor de descarte de una vaca conserva fuera de producción. La analista aclara que una relación elevada puede deberse tanto a una mayor revalorización del vientre nuevo como a una pérdida de valor del animal de refugo.

En este marco, desde la última primavera se observa una apreciación de los vientres jóvenes en un contexto de buenos precios para la hacienda de faena, tendencia consolidada este año con vaquillonas preñadas en un promedio general cercano a los $2,4 millones. Frente a una vaca de descarte con un valor por kilo en torno a los $2.000 (aproximadamente $800 mil por cabeza), la relación indica que se requieren cerca de tres vacas de descarte para adquirir una vaquillona de reposición, lo que representa un aumento del 20% respecto del promedio de los últimos 15 años.

Al evaluar las series por separado, Aiassa indica que el valor actual del vientre nuevo en moneda constante se ubica cerca de un 70% por encima de su promedio histórico de los últimos 15 años, mientras que la vaca de descarte supera dicho promedio en aproximadamente un 40%. De este modo, desde Rosgan concluyen que el encarecimiento de la relación de compra responde principalmente a la revalorización de la hacienda de cría motivada por las buenas perspectivas del sector, lo que lleva al criador a retener más terneras para asegurar su reposición.

Esta tendencia se refleja en los indicadores de traslado. Durante los primeros cinco meses del año (excluyendo junio por el impacto de la campaña de vacunación), solo el 16% de las terneras declaradas en stock al 31 de diciembre salieron de los campos, cifra que representa la mitad del 29% a 30% registrado en años anteriores. A su vez, el ingreso de hembras a los corrales de engorde bajo la categoría terneros se mantuvo por debajo del 40%, en comparación con los promedios previos de entre 44% y 45%. Hacia adelante, la estacionalidad en la salida de vacas podría acomodar levemente la relación ante la escasez y firmeza de estas categorías.

Finalmente, el informe de Rosgan resalta un incentivo financiero para el sector: el Régimen de Incentivo para la Mediana Inversión (RIMI) impulsado por el Gobierno. A través de este esquema, pequeños y medianos productores que adquieran genética registrada (animales de pedigree o identificados por sus asociaciones) pueden acceder a una deducción fiscal de entre el 25% y el 35% del valor del bien durante el primer año mediante amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias, sumado a la devolución total del IVA crédito fiscal. Según concluye la especialista, este mecanismo estimula la inversión y podría fortalecer aún más la demanda y valorización de la hacienda destinada a la cría.

EL INFORME COMPLETO: