Productores: «no necesitamos que nos den una mano, sino que nos saquen las dos de encima»
La Red Nacional de Productores Autoconvocados emitió un documento en el que le manifiestan al presidente de la nación tres preocupaciones que tienen por objeto asegurar el rumbo del cambio. Más detalles
1. El art. 320 y siguientes de la ley ómnibus que faculta al ejecutivo a asignar derechos de emisión de Gases de Efecto Invernadero, establecer las reglas de mercado de derechos de emisión, controlar y castigar. Estas disposiciones contradicen la letra y el espíritu de su brillante discurso de Davos, avalan una serie polémicos supuestos sobre los que hay cada vez más dudas (por ejemplo: que las emisiones de CO2 y metano sean dañinas, que sean la causa del cambio climático y que el cambio climático sea antropogénico y no un fenómeno cíclico normal); pero también certezas, a saber: que este asunto no es sino la excusa de una elite parasitaria para consolidar un estatismo global en detrimento de las soberanías nacionales y las libertades individuales.
2. La adhesión al UPOV91. Sin protección de la propiedad intelectual no hay inversión en genética. Lo sabemos. Pero también sabemos que frente a la confiscación de la renta agraria todo (todo) cae: la inversión en genética, reposición de nutrientes que es peor, la rotación de cultivos, la incorporación de tecnología. Es economía liberal básica, no hay cena gratis. Este tema (la ley de semillas) debería quedar para cuando se eliminen las retenciones y los semilleros acompañarnos mientras tanto en esta batalla y no dedicarse a hacer lobby para sí mismos (y comprar campos) mientras su principal cliente es saqueado.
3. El aporte compulsivo al IPCVA. Este organismo bien puede ser eliminado; es al campo lo que el ministerio de la mujer a las mujeres: un costo inútil. Otro tanto podemos decir hoy de la «secretaría de bioeconomía» bastión de la Agenda 2030.
Y le recuerda lo que dicen siempre: «no necesitamos que nos den una mano, sino que nos saquen las dos de encima. ¡Viva la Libertad Carajo!».
Además, le cuentan que fiscalizaron las elecciones para garantizar la voluntad popular de cambio, que «nos emocionó su discurso en Davos y apoyamos la desregulación, la igualdad ante la ley, el fin de los privilegios, de los kioscos y aportes compulsivos a gremios dinásticos en aras de la liberación de las fuerzas del capital y el trabajo de un estatismo opresor».
Le dejan claro que «nos proponemos dar la batalla con la espada, la pluma y la palabra; y trabajando como lo hemos hecho el 24″.
«Vemos la tierra arrasada que dejaron, las enormes dificultades que se avecinan y sabemos que en medio de la tempestad y contra la tormenta la dirección del barco no siempre es recta«, por eso quisieron hacerle saber las «tres preocupaciones» que tienen.
