Más de 700 mil cabezas de ganado en riesgo por el temporal en el norte de la provincia

Más de 700 mil cabezas de ganado en riesgo por el temporal en el norte de la provincia

El norte de la provincia de Santa Fe atraviesa una situación climática crítica tras intensas lluvias que, en algunos puntos, superaron los 200 milímetros en apenas una semana. Localidades como Villa Minetti registran severos anegamientos tanto en áreas urbanas como rurales, con fuerte impacto en la producción y la vida cotidiana.

El presidente de la Sociedad Rural de Santa Fe, Ricardo Argenti, describió un panorama “complejo” para el sector agropecuario. “Independientemente del desastre en las poblaciones, hay más de 700.000 cabezas de ganado complicadas”, advirtió.

Según explicó el dirigente, la evacuación del ganado hacia zonas más altas se vuelve extremadamente difícil en campos anegados. El arreo en estas condiciones implica riesgos y costos adicionales, mientras que el exceso hídrico afecta directamente la salud de los animales.

El estrés del rodeo impide la ganancia de peso, retrasa las pariciones y genera problemas sanitarios, lo que impacta de lleno en la rentabilidad de los productores.

La soja, al borde de la pérdida total

En el plano agrícola, el cultivo más comprometido es la soja. “Si el agua no escurre en muy poco tiempo, la soja sencillamente se pudre y se pierde”, alertó Argenti.

Aunque el maíz tardío presenta mayor resistencia, su evolución también depende de la rapidez con la que drene el agua. De lo contrario, podría sufrir pérdidas significativas.

Desde el sector rural apuntan a la falta de un plan hídrico integral como uno de los factores que agravan la crisis. “Esto es imputable a todos los gobiernos de los últimos 20 años. No hay peor obra que la que nunca se empieza”, sostuvo Argenti.

La situación es especialmente compleja en la región de los Bajos Submeridionales, donde la geografía dificulta el drenaje del agua. En escenarios extremos, los niveles de los ríos igualan a los de los campos, impidiendo el escurrimiento incluso con canales.

Emergencia, asistencia y aislamiento

Ante este escenario, las entidades rurales nucleadas en CARSFE avanzan en un relevamiento para solicitar la declaración de emergencia o desastre hídrico. Entre las medidas que se gestionan figuran la exención del impuesto inmobiliario rural, créditos blandos y prórrogas impositivas.

En paralelo, crece la preocupación por la situación social. Hay pobladores rurales aislados que deben ser asistidos mediante canoas, mientras que los cortes preventivos de energía complican aún más el panorama al afectar el funcionamiento de bombas de extracción.

El pronóstico de nuevas precipitaciones mantiene en alerta a toda la región, en una crisis que combina impacto productivo, social y de infraestructura.