Manejo integrado en trigo: Genética, nutrición y agua como pilares para optimizar la cosecha

Manejo integrado en trigo: Genética, nutrición y agua como pilares para optimizar la cosecha

 Según destacan los técnicos del organismo, para alcanzar rendimientos óptimos existen variables determinantes como la selección de la variedad, el manejo nutricional y el aprovechamiento del recurso hídrico, factores que impactan de forma directa en el potencial productivo de cada zona.

En ese sentido, desde el INTA remarcan que el éxito del cultivo está sujeto a una estrategia de manejo integrada y adaptada a las particularidades de cada ambiente, combinando genética apropiada, una fertilización correcta y un uso eficiente del agua disponible.

HERRAMIENTAS GENÉTICAS Y SELECCIÓN VARIETAL SEGÚN INASE E INTA

Las instituciones técnico-oficiales consolidan la genética como un componente esencial en la estructura de producción. Para respaldar las decisiones de los productores, el INASE y el INTA informan que llevan adelante la Red de Evaluación Territorial (RET) de Trigo. Conforme explican los organismos, estos ensayos recopilan información detallada de múltiples campaigns en todas las subregiones trigueras del país, lo que permite comparar el comportamiento de los diferentes materiales en diversos entornos productivos. Los datos se encuentran accesibles para su consulta en la web oficial provista por las entidades: https://www.argentina.gob.ar/inase/red-variedades-de-trigo.

Al respecto, Guillermo Donaire, especialista perteneciente al INTA Marcos Juárez, aportó precisiones técnicas sobre los otros dos pilares que sostienen el rendimiento: la nutrición y el agua.

EL ROL CRUCIAL DE LA NUTRICIÓN, POR GUILLERMO DONAIRE

El profesional del INTA advierte que la disponibilidad de nutrientes es una condición clave para el desarrollo del trigo. Según el análisis de Donaire sobre el esquema agrícola argentino, las tareas de reposición se concentran principalmente en el nitrógeno, el fósforo y el azufre, aunque el cultivo también demanda potasio, nutrientes secundarios y micronutrientes para consolidar su crecimiento.

Respecto al nitrógeno, Donaire puntualizó que se requieren cerca de 30 kilos de este elemento para generar una tonelada de grano, variando la cantidad de fertilizante comercial a aplicar según el tipo y su concentración específica.

De este modo, el especialista detalla que las necesidades varían de acuerdo con las metas de producción establecidas por hectárea:

Para un objetivo de 3.000 kilogramos, Donaire calcula que el cultivo demanda unos 90 kilogramos de nitrógeno.

Para una meta de 5.000 kilogramos, el técnico señala que la necesidad de absorción se eleva a 150 kilogramos.

Para aspirar a un rendimiento de 7.000 kilogramos, el requerimiento asciende a los 210 kilogramos de nitrógeno, según las estimaciones del profesional.

EL AGUA COMO FACTOR ESTRATÉGICO

El escenario hídrico representa uno de los factores más condicionantes para la agricultura, de acuerdo a lo manifestado por el INTA. Por este motivo, explican los especialistas, los esquemas de mejoramiento genético apuntan a obtener genotipos con mayor tolerancia al estrés por sequía y una superior eficiencia en el aprovechamiento del agua.

Al explicar este concepto, el técnico de la RET, Guillermo Donaire, indicó que la eficiencia hídrica calcula el volumen de grano obtenido por cada milímetro de agua utilizado por el cultivo. Bajo escenarios favorables, Donaire afirma que el trigo es capaz de generar entre 10 y 20 kilogramos de grano por cada milímetro consumido.

Finalmente, el especialista del INTA concluyó que para capturar el mayor potencial del cultivo es indispensable coordinar de forma integral el suelo, la nutrición y la genética, ajustando cada decisión a las realidades ambientales y productivas de cada región.